12 diciembre 2005

Interpretar o Anular... ¿he aquí el dilema?

Dice un refrán que "la política es el arte de lo posible". Sin embargo, el Frente Amplio logró demostrar que incluso lo imposible, a veces, puede ser posible.

Luego de la derrota del voto verde, todo parecía indicar que la impunidad iba a triunfar y que la verdad y la justicia serían una utopía (otra más...). Los gobiernos de Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle y Jorge Batlle hicieron todo lo que estaba a su alcance, y un poco más, para que la Ley de Caducidad controlara y reprimiera la búsqueda de la verdad. Estiraron la ley cubriendo delitos que - en teoría - no podían ser impunes ni siquiera con esa propia ley. Nunca investigaron seriamente el destino final de los detenidos desaparecidos, no movieron un dedo para intentar recuperar a los bebés y niños secuestrados en la época de la dictadura y tampoco llevaron a la justicia los delitos que específicamente la Ley de Caducidad no amparaba, como los asesinatos de Zelmar Michelini y Gutierrez Ruiz, los delitos económicos y los delitos cometidos en el exterior.

Luego de la derrota del voto verde, incluso la mayoría de los dirigentes del Frente Amplio decidió apoyar la "decisión soberana" del pueblo uruguayo, olvidando que la campaña por la recolección de firmas y el posterior plebiscito fue una lucha desigual, muy desigual. Mientras se prohibía un spot televisivo de Sara Mendez (que "osaba" mencionar un caso de desaparecidos), todo el aparato de gobierno se dedicó a asustar a la población (el famoso "y después... ¿qué?") y a apoyar el voto amarillo.

Es verdad, el pueblo no se equivoca. Pero si las condiciones (sociales, políticas, etc.) no son las mismas que a mediados de los 80 (con militares encajonando los requerimientos judiciales en una caja fuerte), entonces el pueblo tiene todo el derecho de cambiar su posición.

El Frente Amplio, ahora en el gobierno, está cumpliendo con la promesa empeñada. Tabaré Vázquez se comprometió con los familiares de detenidos desparecidos a investigar el destino de las víctimas de la dictadura militar y lo está cumpliendo. También está aceptando que los militares que son requeridos por otros países puedan ser juzgados por los delitos que cometieron en el extranjero.

Durante un acto realizado en el Memorial de los Desaparecidos, la organización de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos dijo que "...con la llegada del nuevo gobierno se ha conformado un nuevo escenario político con nuevas expectativas y nuevas esperanzas..." y que las promesas del Dr. Tabaré Vázquez se han cumplido.

Todo esto forma parte de la búsqueda de la Verdad.

¿Y la Justicia?

A pesar que el Frente Amplio había decidido ya hace años aceptar la "decisión soberana" y no tocar la Ley de Caducidad, desde el propio gobierno se presentó la propuesta de realizar una interpretación de esa ley. Esa interpretación de la Ley de Caducidad serviría para abrir una brecha en la impunidad y así poder enviar a la Justicia a algunos militares que cometieron violaciones de los Derechos Humanos durante la pasada dictadura.

Incluso se aprovecharon algunos resquicios que deja la propia Ley de Caducidad para no dejar impunes ciertos delitos. Todos los gobiernos anteriores, ante la consulta del Poder Judicial, decían que tal o cual caso estaba amparado por la Ley de Caducidad, obligando a los jueces a no abrir una investigación (menos aún un proceso o una condena). En cambio, el Dr. Tabaré Vázquez, ante una consulta de un juez, indicó que los casos de Simón Gatti Mendez, Gerardo Gatti y Washington Barrios no estaban comprendidos en la Ley de Caducidad y podían ser investigados a nivel judicial

Ese proyecto de interpretación de la Ley de Caducidad fue apoyado por todos los sectores del Frente Amplio, por los dirigentes sindicales e incluso por las asociaciones de derechos humanos. Sólo los dirigentes del Partido Nacional y del Partido Colorado, artífices de la impunidad, se pusieron directamente en contra de ese proyecto. Previsible... y hasta esperable.

Los restos de desaparecidos hallados en una chacra en Pando no sólo acercaron una prueba física de los aberrantes delitos que cometieron los militares y que hasta ahora sólo se podían conocer por boca de sobrevivientes o familiares. Demostraron también que la desaparición de alrededor de 200 uruguayos no necesariamente tendría que ser eterna y que muchos militares tienen las pruebas y el conocimiento del destino de esas personas.

El hallazgo de esos huesos dio pie para que los "cara de piedra" blancos y colorados dijeran que ahora no era necesario realizar ninguna interpretación de la Ley de Caducidad, como si ese descubrimiento hubiera sido "posible" gracias a esa ley. Lo único que hizo "posible" esa ley fue que esos huesos demoraran 30 años en ser descubiertos y que sólo se pudieran hallar - hasta ahora - los restos de dos detenidos-desaparecidos. Mientras tanto, decenas y decenas de torturadores y asesinos pasean libremente por las calles.

Pero... si se puede dar un paso adelante... ¿por qué no dos? Es por esto que comenzó a gestarse una nueva propuesta: anular o derogar la Ley de Caducidad. Muchos son los argumentos a favor de esta posibilidad. Uno de los más relevantes plantea que si se llegara a interpretar la Ley de Caducidad, se la estaría aceptando como válida y luego se haría imposible su derogación o anulación. También indican que en el proyecto interpretativo, algunos artículos no serían necesariamente "interpretativos" sino "modificativos", ergo, terminarían beneficiando ("la ley más benigna") a los acusados.

La organización Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos indicó que la Ley de Caducidad es en la actualidad más inmoral que antes y "todos los mecanismos de nulidad y de pérdida de efectividad de esa ley son buenos para cumplir con nuestro objetivo de encontrar la Verdad y Justicia".

A nivel político, la posibilidad de anular o derogar la Ley de Caducidad ha generado una brecha y una diversidad de opiniones. Obviamente, los dirigentes blancos y colorados pusieron el grito en el cielo y ya se están oponiendo tenazmente. Seguramente ahora deben estar viendo con buenos ojos hasta el proyecto de interpretación...

Enrique Rubio (Vertiente Artiguista) es partidario del proyecto interpretativo porque estima que probablemente la anulación no pueda ser lograda. El legislador indicó que "...la anulación puede analizarse en el futuro, pero quizá equivalga a la nada porque inmediatamente –aunque fuera en el error– se van a interponer las teorías de ‘cosa juzgada’, ‘prescripción’, ‘inconstitucionalidad’, y otras". Igualmente, no cierra todas las puertas, ya que agrega que "...para el futuro no descarto nada, incluso anular, pero en lo personal sostengo que eso debería ocurrir en circunstancias políticas donde se diera un pronunciamiento ciudadano".

José Korzeniak (Partido Socialista) tiene una postura similar, opinando que el Parlamento no tiene potestades para anular una ley que fue refrendada por la mayoría de la ciudadanía.

Por el contrario, Rafael Michelini (Nuevo Espacio) opina que aprobar la ley interpretativa podría ser un "error político" en este momento, ya que eso haría casi imposible una futura anulación o derogación. El Nuevo Espacio considera que es "mejor esperar" y analizar la anulación o derogación a partir de Febrero del 2006. Al respecto, Rafael Michelini indicó a la prensa que "el propósito es luchar contra la impunidad, y por eso lo importante es eliminar flaquezas jurídicas que quizá dentro de 6 meses nos traben el objetivo final: que en Uruguay se haga justicia".

En una línea similar se encuentran el Partido Comunista y el Movimiento de Participación Popular. Por un lado, el Partido Comunista indica que la interpretación de la Ley de Caducidad podría ser un camino intermedio, pero siempre declarándose a favor de la anulación. Por su parte, varios dirigentes del Movimiento de Participación Popular sugieren que es mejor estudiar más a fondo el tema y sopesar las ventajas y desventajas de cada propuesta. El senador Alberto Breccia dijo que una posibilidad podría ser "aprobar primero la interpretativa y luego la anulatoria", pero plantea dudas ya que considera que la interpretación de la Ley de Caducidad terminaría ratificando su validez. Luis Rosadilla y Carlos Gamou, también del Movimiento de Partipación Popular, proponen que se forme una comisión de legisladores del Frente Amplio para analizar este tema y no cerrarlo justo a una semana de concluir el año legislativo.

¿Anular? ¿Derogar? ¿Puede el Parlamento Nacional destruir una ley que fue refrendada por el propio pueblo? Hasta hoy, todos los intentos de plebiscitos fueron creados, organizados, defendidos y llevados adelante por el pueblo, siempre con el gobierno de turno en contra. ¿No será hora que los dirigentes frenteamplistas vuelvan a pedir la opinión del pueblo, esta vez desde la posición de gobierno y no desde la oposición? Así como los orientales dejaron de creer en los espejitos de colores que le vendían los blancos y colorados en cada campaña electoral, seguramente también dejaron de creer en el "cuco" que se usó en la época del Voto Verde.

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